- Artículo de opinión de Luis Vañó Gisbert, presidente de CERMI-CV y la Plataforma del Tercer Sector de la Comunitat Valenciana (PTS CV)
Hay aniversarios que se celebran y aniversarios que se reivindican. El nuestro es de los dos. El 28 de julio de 2015, en una sala de Valencia, un grupo de organizaciones sociales decidimos dar un paso que hoy, once años después, se revela decisivo: constituir la Plataforma del Tercer Sector de la Comunitat Valenciana.
La Plataforma del Voluntariat de la Comunitat Valenciana, EAPN CV, Cruz Roja, Cáritas, el CERMI CV y el Consejo Territorial de la ONCE entendimos entonces que la fuerza de lo social no reside en la suma de siglas, sino en la capacidad de hablar con una sola voz en nombre de quienes con demasiada frecuencia no son escuchados. Aquel día nació un proyecto de unidad; hoy celebramos una realidad consolidada.
Once años dan para mucho. Dan para crecer, para equivocarse y rectificar, para aprender que la interlocución no se regala: se conquista con trabajo, rigor y constancia.
La PTS CV se constituyó para ser agente de interlocución social y de diálogo civil con los poderes públicos, los agentes sociales, el mundo empresarial y el conjunto de instituciones de nuestra tierra.
Y ese mandato fundacional ha guiado cada una de nuestras actuaciones: no somos una entidad más, somos la casa común del Tercer Sector de Acción Social valenciano, el espacio donde la diversidad de nuestras organizaciones se convierte en valor y no en fragmentación.
Conviene recordar, además, qué representa aquello de lo que hablamos.
El Tercer Sector no es una realidad marginal ni testimonial: es un actor económico y social de primer orden. El Libro Blanco de la Economía Social y del Tercer Sector en la Comunitat Valenciana, elaborado por CIRIEC-España, cifra en más de 31.500 las entidades no lucrativas activas en nuestra Comunitat, con cerca de 99.000 empleos directos remunerados, más de medio millón de personas que realizan voluntariado formal y un volumen de ingresos que supera los 4.600 millones de euros.
En el conjunto de España, según los estudios del propio sector, el Tercer Sector de Acción Social equivale aproximadamente al 1,44 % del PIB, y casi una tercera parte del personal contratado en el ámbito de los servicios sociales y sanitarios procede de nuestras organizaciones.
No son cifras frías: detrás de cada una hay empleo estable y de proximidad en las tres provincias, y servicios esenciales que llegan allí donde ninguna otra estructura llega, desde los grandes núcleos urbanos hasta los municipios más pequeños del interior. Somos, en definitiva, economía que cuida: parte esencial de la economía social no lucrativa, esa que pone a las personas en el centro y reinvierte cada recurso en el bien común.
Precisamente por esa pertenencia a la gran familia de la economía social, hemos cultivado con esmero la alianza con el mundo académico y cooperativo.
La colaboración estable con el IUDESCOOP, el Instituto Universitario de Investigación en Economía Social, Cooperativismo y Emprendimiento de la Universitat de València, y con CIRIEC-España se ha convertido en una seña de identidad de esta Plataforma. Hemos participado en sus congresos, en sus publicaciones y en sus espacios de reflexión, y juntos hemos contribuido a que el ecosistema valenciano de la economía social sea hoy un referente, como quedó patente cuando Valencia ostentó la Capitalidad Española de la Economía Social.
Porque el conocimiento riguroso es el mejor aliado de la incidencia política: sin datos, sin investigación y sin universidad, la defensa de los derechos sociales pierde solidez.
Si tuviera que resumir esta década larga en una sola palabra, elegiría «presencia».
Presencia cuando la pandemia de la COVID-19 puso a prueba como nunca la capacidad de respuesta de las entidades sociales, y el Tercer Sector demostró ser esencial para sostener a las personas más vulnerables mientras tanto se detenía.
Presencia cuando reclamamos, con éxito, que los Fondos Europeos Next Generation tuvieran una dimensión predominantemente social y que la sociedad civil organizada participara en su cogobernanza, logrando la constitución de la mesa de diálogo con el Consell para su seguimiento.
Presencia, año tras año, en la campaña de la X Solidaria, recordando a la ciudadanía valenciana que marcar la casilla de fines sociales en la declaración de la renta es un gesto sencillo que transforma vidas.
Presencia, también, en los avances institucionales que hemos ayudado a construir. La creación de la Mesa de Diálogo Civil, aprobada por el Consell en 2023 y adscrita a la Presidencia de la Generalitat, supuso el reconocimiento formal de algo que veníamos defendiendo desde el primer día: que el diálogo civil es un pilar de la calidad democrática, tan necesario como el diálogo social.
Esa presencia se ha consolidado igualmente en la arquitectura institucional de los servicios sociales valencianos. En el Consejo Valenciano de Inclusión y Derechos Sociales (CVIDS), regulado por el Decreto 217/2022 del Consell, el Tercer Sector de Acción Social cuenta con vocalías permanentes en su Pleno a través de las redes que integran esta Plataforma.
Y tengo el honor de representar a las entidades de iniciativa social en su Comisión Específica Permanente de Gestión, desde la que trabajamos de manera continuada, con informes, propuestas y seguimiento —también en materia presupuestaria—, para que la voz del sector esté presente en el corazón del Sistema Público Valenciano de Servicios Sociales.
Nuestra inscripción como grupo de interés, la participación en el Consejo de Participación Ciudadana, en el Observatorio del sistema y en tantos otros espacios de decisión no son medallas: son herramientas para que las necesidades reales de las personas lleguen allí donde se deciden las políticas públicas.
Ese trabajo no lo hemos hecho solos ni improvisando.
Formamos parte del proyecto común de la Plataforma del Tercer Sector estatal, que representa a cerca de 28.000 entidades sociales en toda España, y junto a ella hemos trabajado el IV Plan Estratégico del Tercer Sector de Acción Social 2022-2026, la hoja de ruta compartida que orienta al conjunto del sector hacia una mayor cohesión, sostenibilidad e impacto.
Desde la PTS CV participamos activamente en su seguimiento y evaluación, y trasladamos la mirada territorial valenciana a esa estrategia común, porque la articulación estatal y la autonómica no compiten: se refuerzan mutuamente.
Nuestro compromiso trasciende también nuestras fronteras temáticas y territoriales. La PTS CV asumió desde el principio la Agenda 2030 de Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible como propios, ejerciendo de interlocutora y promotora de alianzas —dentro del sector y con el tejido empresarial, académico y social— para su materialización.
Nuestro papel en este reto es claro: impulsar políticas inclusivas que favorezcan a las personas en situación de mayor vulnerabilidad y promover derechos, porque no hay desarrollo sostenible posible si alguien se queda atrás.
Cada acción de esta Plataforma está, de una u otra forma, alineada con los ODS: la lucha contra la pobreza, la reducción de las desigualdades, el trabajo decente, las alianzas para lograr los objetivos.
Hemos apostado, además, por el conocimiento y la capacitación. Los programas de formación especializada que desarrollamos en colaboración con la Generalitat y las entidades del sector están fortaleciendo a cientos de profesionales de los servicios sociales de las tres provincias, porque un Tercer Sector fuerte se construye también desde la cualificación, la calidad y la innovación en la intervención social.
Pero si algo ha marcado a fuego estos últimos años ha sido la DANA del 29 de octubre de 2024.
La peor catástrofe que ha vivido nuestra tierra en décadas nos golpeó a todos, y el Tercer Sector volvió a demostrar lo que es: la primera red que llega y la última que se va.
Las entidades sociales estuvimos en el barro, en la atención inmediata y en el acompañamiento posterior, y seguimos hoy trabajando en la reconstrucción social, que es más lenta y más silenciosa que la material, pero igual de imprescindible.
Desde la PTS CV hemos defendido, ante la Generalitat y ante quien ha hecho falta, que la recuperación no estará completa hasta que llegue a las personas y a los municipios más vulnerables, también a los más pequeños del interior, y que la gestión de las emergencias del futuro debe contar estructuralmente con el Tercer Sector.
Mirando hacia delante, tenemos ante nosotros retos que definirán la próxima década.
El primero, la futura Ley del Tercer Sector de Acción Social de la Comunitat Valenciana: una demanda histórica cuya hoja de ruta ya está en marcha y que debe dotar a nuestro sector del marco jurídico estable que merece, como ya lo tienen otras comunidades autónomas y el ámbito estatal desde 2015.
El segundo, un modelo de financiación digno y previsible. El actual está agotado, y así lo venimos diciendo con claridad: las entidades sociales no pueden sostener derechos con subvenciones inciertas, plazos imposibles y una burocracia que asfixia.
Reivindicamos fórmulas plurianuales, el concierto social y el incremento efectivo de los fondos de interés social del IRPF, en cuyas bases reguladoras autonómicas seguimos trabajando para hacerlas más justas y accesibles.
El tercero, el impulso del voluntariado al amparo de la nueva Ley valenciana de Voluntariado de 2025, porque la solidaridad organizada es la savia de nuestras entidades. Y el cuarto, quizá el más profundo: defender el propio espacio cívico.
En tiempos en que se fabrican relatos que criminalizan la solidaridad y se cuestionan derechos que creíamos consolidados, el Tercer Sector debe ser un dique democrático firme, sereno y sin complejos.
Y hay una aspiración que quiero compartir con especial ilusión: la de poder celebrar, cuando los recursos lo permitan, el primer Congreso del Tercer Sector Social de la Comunitat Valenciana.
Es una idea en la que venimos trabajando y que sería el gran punto de encuentro del sector social valenciano: un espacio para pensarnos, para reconocernos, para debatir con la academia, con las administraciones y con la sociedad sobre el papel que el Tercer Sector debe jugar en la Comunitat Valenciana de las próximas décadas.
Once años después de nuestra constitución, creemos que ha llegado el momento de que el sector se mire a sí mismo, celebre lo alcanzado y se proyecte hacia el futuro con voz propia. Ojalá pronto podamos convertir esta aspiración en convocatoria.
Permítanme una confesión personal. Hace poco, repasando la documentación de nuestros programas de formación, me detuve en la lista de procedencias del alumnado: profesionales de los servicios sociales llegados de más de medio centenar de municipios de las tres provincias, desde las grandes ciudades hasta pueblos de apenas unos cientos de habitantes cuyo nombre muchos no sabrían situar en el mapa. Me quedé un buen rato mirando aquella lista. Porque en ella no había logotipos ni siglas: había personas concretas que, al acabar su jornada, habían decidido formarse mejor para atender mejor a otras personas. Y pensé que eso, exactamente eso, es la Plataforma: no un organigrama ni una mesa institucional, sino una corriente silenciosa de compromiso que recorre toda nuestra geografía.
Ese día entendí, una vez más, para qué firmamos aquello en 2015.
Nada de lo conseguido habría sido posible sin las personas. Sin las decenas de miles de personas voluntarias y profesionales de las entidades sociales valencianas; sin las organizaciones que conforman la Plataforma y sus órganos de gobierno; sin quienes nos precedieron en esta responsabilidad y pusieron los cimientos de la casa común.
A todas ellas, mi gratitud sincera. La PTS CV es, ante todo, una obra colectiva.
Once años después, aquella sala de Valencia donde seis organizaciones firmamos un compromiso se ha hecho grande: hoy caben en ella las tres provincias, miles de entidades y todas las personas a las que servimos.
Porque mientras haya una persona en situación de pobreza, exclusión o vulnerabilidad; mientras haya derechos por conquistar y otros por defender; mientras la última milla de las políticas sociales la sigamos recorriendo las entidades sociales, esta Plataforma tendrá razón de ser.
Seguiremos siendo la voz unida de lo social en la Comunitat Valenciana: con diálogo, con propuesta, con exigencia cuando toque, y siempre, siempre, con las personas en el centro.
Feliz undécimo aniversario. Y gracias por caminar juntos.



